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Consumo sostenible

Existen muchas formas de convertir nuestro consumo en sostenible. Hacer más con menos es esencial para no agotar todo lo que nuestro planeta tiene que ofrecer.

Debemos ser creativos e innovadores para hacer realidad un estilo de vida sostenible y que al mismo proteja la naturaleza que nos rodea.

  • Lee las etiquetas de los productos y observa la información medioambiental que ofrecen; en ellas puedes encontrar criterios para elegir un producto u otro.
  • Elige, siempre que sea posible, el envase de vidrio, especialmente si es retornable. Evita los envases tetra-brik, que no se reciclan.
  • Lleva tu propia bolsa reutilizable, carro o cesta cuando vayas a comprar. Así evitarás la proliferación de bolsas de plástico que resultan de difícil eliminación.
  • Rechaza aquellos productos que lleven un envase excesivo, además de los residuos que generan, estos envases pueden disfrazar el verdadero contenido de lo adquirido.
  • Elige los envases de mayor calidad, te resultará más económico y producirás menos residuos.
  • Compra las frutas y hortalizas a granel, rechazando las que vienen envasadas en láminas de plástico y/o corcho.
  • Interésate por los productos ecológicos. Rechaza los productos transgénicos.
  • Compra detergentes respetuosos con el medioambiente.
  • Si compras productos cosméticos, elige marcas o tiendas donde se garantice que no han sido probados en animales.
  • En el transporte, intenta optimizar el uso del automóvil (compartir con compañeros del trabajo etc.). Verifica el tubo de escape, no tires el aceite usado y utiliza preferentemente el transporte colectivo. El medio de transporte más ecológico para las distancias largas es el ferrocarril.
  • Reduce, en lo posible, el uso del papel (borradores de las impresoras por ejemplo), reutilízalo.
  • Rechaza los folletos gratuitos que no necesites. Si recibes catálogos y material de promoción que no desees, escribe a la empresa responsable y pide que deje de enviártelos.
  • No arrojes desperdicios cuando salgas al campo o a la playa. No hagas fuegos fuera de los lugares indicados.
  • Utiliza los insecticidas lo menos posible, evitando las causas que dan lugar a la aparición y proliferación de insectos, que se pueden reducir evitando la humedad y dejando que el sol penetre en las habitaciones.
  • Reduce el consumo de pilas, conectando siempre que sea posible los aparatos a la red.
  • En cocinas y hornos, usa mejor gas, especialmente gas natural, resulta más barato y el medio ambiente saldrá favorecido.
  • Evita el uso de papel de aluminio.
  • Evita las toallitas o los rollos de papel. Usa trapos de cocina que se puedan lavar.
  • Evita comprar todo tipo de aerosoles y spray. Existen productos sin sustancias nocivas para la capa de ozono que no favorecen el efecto invernadero: vaporizadores, brochas, desodorantes de tubo, etc.
  • Reutiliza el papel fotocopiado a una sola cara como papel en sucio o para tomar notas.
  • No es necesario tener un producto de limpieza para cada tipo de superficie. Los detergentes suelen tener composiciones y resultados similares, por lo que se debe comprar lo más respetuoso con el medio ambiente (sin fosfatos) y, preferiblemente, concentrados por el ahorro de envase y producto que supone.